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Se podría decir que cuando hablamos sobre un tema o estudiamos un
proyecto lo que hacemos es “pasarlo por el prisma de Sinapsis”,
obtenemos su “arco iris” de facetas y así lo analizamos
mejor.
La forma que hemos encontrado para ofrecer a nuestros clientes ese potente prisma,
es la creación de una serie de herramientas de análisis y la lucha
diaria para que la velocidad de los acontecimientos diarios no las conviertan en un
mero trámite.
Cuando lo hemos logrado “tamizar” con cada color y tenemos
una visión más enfocada de a lo que nos enfrentamos, llega
el momento de las decisiones.
Hoy sólo apuntaremos las áreas en los que debemos tomar decisiones, y en próximos artículos
trataremos de enfrentarnos a cada una.
Plataforma tecnológica
Para S:t muchas de las decisiones vienen dadas por el cliente y su realidad tecnológica.
En base a nuestra experiencia, Sinapsis tiene su propia apuesta tecnológica, que es la que trata
de ofrecer a sus clientes por considerarla la más adecuada, equilibrada y flexible.
Pero cada vez más clientes tienen más o menos definida una estrategia, en lo que a sistemas
se refiere, de forma que esa decisión muchas veces no está en nuestras manos. El límite entre
la integración y la “abducción” tecnológica debe ser consensuado con el cliente.
Tratemos de explicar una de nuestras posiciones con un ejemplo “visual”: los electrodomésticos
compactos. Pensemos en aquellos televisores con vídeo incorporado o los equipos estereofónicos
integrados. Muchas veces la decisión de adquirir un producto de este tipo se ve condicionada por
la facilidad de uso, dado que seremos nosotros mismos los usuarios, porque el precio nos parece
más “integrado”, o por otras cuestiones más personales como el espacio que ocupa o el color.
En definitiva, sacrificaríamos la calidad y el rango de utilidad para no complicarnos la vida. Sólo
dos preguntas: ¿hasta dónde deseamos aplicar ese sacrificio en nuestra empresa? Y si “el vídeo
se estropea”, ¿puede nuestra empresa "parar de ver la tele”?
Arquitectura de la información
Aunque este aspecto pueda venir también condicionado por la realidad del cliente, Sinapsis debe
ser capaz de mejorarlo en cada proyecto en el que participa.
Los más y los menos hemos leído u oído hablar de conceptos como “usabilidad”, “interface orientado
al usuario” y otros. Al desarrollar proyectos de comunicación en Internet –y no sólo hablo de sitios web–,
tenemos que ser capaces de rentabilizar ese conocimiento.
Los pasos y procesos que todos aplicamos a cada proyecto suelen ser muy parecidos. La diferencia
aparece en el momento de adoptar decisiones: son esas decisiones las que definen el proyecto.
Por ejemplo, el primer paso suele ser el tratar de crear una visión común del problema. Para ello utilizamos
un recurso educativo: los mapas conceptuales.
Una vez consensuada esa visión –y eso suele llevar varias rondas–, debemos empezar a concretar la información
que se nos ha transmitido según la estrategia que el cliente desea aplicar. Es lo que llamamos definir las
“áreas de información” y categorizar su importancia. Y aquí es donde empiezan las decisiones.
La cuestión no está, por ejemplo, en decidir si el área de información corporativa tiene más importancia que
la de servicios, sino en cómo se plasma y transmite esa relevancia al usuario.
Las opciones suelen pasar por jerarquizar las áreas en menús, crear diferentes zonas visuales donde colocar las
opciones, situarlas de forma destacada en la página de inicio (ya sabemos lo difícil que es que la gente pase a
la segunda), y así hasta los límites de la imaginación.
Otra cuestión es decidir qué “naturaleza” va a tener esa área de información. Por ejemplo, un área corporativa
debería servir para transmitir la esencia de la empresa, más allá de su actualidad o de los productos que
ofrezca en la actualidad. ¿Qué carga de elementos gráficos ayudarían a conseguir ese fin?, ¿qué longitud de
textos?, ¿es necesario un microsite con identidad propia?
Dinámica de comunicación
Como ya he comentado, una acción de comunicación en Internet no se ciñe a la creación de un sitio web.
En Sinapsis, y mira que nos cuesta, tratamos de ofrecer la herramienta adecuada a la acción que desea
llevar a cabo el cliente. Por ejemplo, para una empresa que tiene una comunicación directa con sus
clientes, ¿es mejor crear un sitio web al uso o por el contrario utilizar el email para hacerle llegar la
información personalizada y los contenidos que creemos de su interés?
Un caso extremo podría ser una empresa o asociación basada en suscriptores.
Esta podría reservar su
web para información corporativa y captación de nuevos usuarios, y ser
capaz de colocar una página de inicio personalizada a cada
usuario en su e-mail.
Otro punto a decidir es la periodicidad de la renovación de los contenidos. En Sinapsis creemos que la
renovación de contenidos debe ajustarse teniendo en cuenta una serie de factores como son:
- sincerarse y ver si somos capaces de ofrecer contenidos significativos y acordes con la
estrategia establecida con la periodicidad que deseamos.
- elegir periodos estándar (cada mes, el día 15, cada lunes…)
- estudiar las estadísticas de acceso y analizar cada cuánto nos visitan, y enfrentar este
hecho a la propia capacidad para modificarlo.
Al final tú propones y dios –o sea, el cliente– dispone.
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