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Está claro que en ingeniería informática y estudios similares, los conocimientos y la formación con la que se sale
de la facultad cambian de promoción en promoción, tratando de adecuarse a la realidad. Y aun así, los dos caminos
que al día de hoy se ofrecen, sistemas y gestión, son demasiado difusos y requieren que dediquemos gran parte de
nuestro dinero a enfocar nuestra formación.
Desde un punto de vista técnico las aplicaciones web no se diferencian mucho de una aplicación cliente-servidor, la
utilización que se hace de las bases de datos es muy básica, el diseño del interface de usuario es bastante simple
(pensar en los estudios de usabilidad de un procesador de textos), y el adecuarnos a nuevos entornos es tarea que
debemos realizar día sí y día también.
Entonces, ¿por qué me paso horas y horas tratando de enfocar mis conocimientos hacia este mundo?
Para mí la diferencia está en que Internet es un medio de comunicación, y como tal, está supeditado a factores como el
marketing, la publicidad, los públicos objetivos, la accesibilidad global...
Si leéis los otros dos artículos de este mes observaréis que el movimiento en las otras dos áreas de Sinapsis,
contenidos y
diseño, es el inverso.
Es decir, ellos se encaminan hacia la tecnología y nosotros, hacia la comunicación. En medio debemos encontrarnos.
Esto hace que todo lo que podemos desarrollar para este medio debe cumplir los fines clásicos del desarrollo de
soluciones de software y, además, los del mundo de la comunicación. Y para eso no estamos preparados.
Además, nos obliga a trabajar de una forma con la que no estamos acostumbrados: multidisciplinar. Es decir, las fronteras
de las atribuciones se han borrado, y ahora tenemos que redefinirnos.
Curiosead por un momento S:c y
S:d. Encontraréis espacios comunes que,
lejos de entenderse como tales, son trofeos ambicionados. No es difícil encontrar “redactores digitales” que
logran extender sus atribuciones hasta perfiles como el webmaster, diseñadores gráficos a los que les cuesta
adaptar su “creatividad” a un técnico mapa de navegación, o informáticos que tratan de imponer su verdad
“tecnológica” sobre aspectos más mundanos como la necesidad de comunicar.
Por ejemplo, ¿a quién atribuir el perfil de especialista en usuabilidad? En Sinapsis hemos estado discutiendo que, aunque todos
debamos tener nociones de este tema, podría ser el responsable de comunicación visual, Mariano, el que deba suscribirse a
los foros y e-letters interesantes del asunto y profundizar.
Actualmente estoy desarrollando un curso de accesibilidad, no usabilidad, a web y he observado la relación existente entre las
pautas de accesibilidad a cumplir
(ATAG Authoring Tool Accessibility Guidelines)
y el necesario e íntimo conocimiento del html que se debe poseer. ¿Podéis imaginaros el interés, por no decir conocimiento, que de esta
especificación tiene en muchos casos un diseñador gráfico? Aquí tenemos que aportar algo.
Otro caso, el doloroso y obsesivo posicionamiento de las webs en los buscadores. María, responsable de contenidos, parece estar interesada
en este tema y bucea y asiste a diversos cursos y conferencias, donde un amplio grupo de ponentes explica cuáles son los
“secretos inconfesables” del funcionamiento de los buscadores más utilizados. Un apunte, ¿cómo puede ser posible que un servicio
de ámbito tan universal como un buscador, sea tan opaco en su política de utilización?
Pero si queremos realizar bien el trabajo, debemos utilizar aplicaciones complejas para el seguimiento del posicionamiento, no sólo propio,
sino de la competencia. Vigilar que las palabras clave seleccionadas se incluyan no sólo en las etiquetas del html apropiadas, sino también
en la denominación de los ficheros y directorios que soportan la web. Aquí tenemos que aportar algo más.
Y tampoco se puede olvidar la labor de "guardianes del conocimiento" que realizamos. Dada nuestra formación, nos vemos abocados a ser
los responsables de proponer qué documentación ha de generar cada proyecto. Aquí, también.
En fin, en cualquier aspecto que pueda imaginar del desarrollo de un proyecto global, la clave es participar. Por ello, vuelve a mi cabeza
un concepto, “arquitectura de información”. Uno de sus libros básicos, Information Arquitectura for the world wide web, trata de definir el
rol de su responsable como aquella persona que, entre otras cosas, ante esta “tormenta de colaboración”, permanece al timón, fijando
el rumbo hacia los usuarios y los objetivos del proyecto. Para ello debe conocer todos los aspectos del trabajo del resto de la tripulación.
¿Podrá un ingeniero de informática mutar? ¿Será capaz el resto de entenderlo? Se abren las apuestas.
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